La presencia de plomo fue encontrada en el 88% de los 234 edificios escolares en Manhattan; el 87% de los 469 edificios de Brooklyn; 82% de los 98 en Estaten Island; el 80% de los 408 en Queens; y el 76% de los 332 edificios en El Bronx
Asimismo, se detectaron que había 123 escuelas con más de un cuarto de muestras elevadas, incluyendo 57 en Brooklyn, 29 en Queens, 17 en El Bronx, 11 en Manhattan y 9 en Staten Island.
La ciudad recolectó un total de 132.000 muestras de posibles fuentes de agua potable y encontró que un 8% tienen niveles de plomo lo suficientemente altos como para ser motivo de preocupación bajo las pautas federales permisibles.
Funcionarios del DOE enfatizaron que el agua de la ciudad es segura para los estudiantes y el personal para beber.
En 1,281 edificios escolares de NYC, los inspectores encontraron al menos una muestra de agua con más de 15 partes por billón (ppb) de plomo, que es el umbral de acción federal.
Bajo los términos de la orden ejecutiva estatal del gobernador Andrew Cuomo, la ciudad debía notificar a las familias en las escuelas con los resultados de las pruebas de plomo de sus hijos en los 10 días siguientes a la obtención de los resultados.
Los efectos en los niños al beber agua con plomo podrían ser daños en el sistema nervioso central y periférico, problemas de aprendizaje, de crecimiento, discapacidad auditiva y problemas de formación y función de los glóbulos.
Por Ramón Mercedes
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